"El mundo es como un libro: Quien no viaja lee solo una página"

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sábado, 28 de septiembre de 2013

Boletín #74 - Los Pulgos en SEA

Y no pudimos mantener la promesa... pero no importa, aquí estamos.

En el anterior boletín habíamos quedado en el viaje en bote lento hacia Luang Prabang. El bote nos dejó lejos de la ciudad... sorpresa! Justo en un acopio de taxis... hmmm yo creo que tienen algún trato o algo así con los taxistas, pero no estoy seguro!

Es una ciudad hermosa con mucho del legado colonial de los franceses, y declarada patrimonio de la UNESCO en 1995.
A ver qué opinan de las fotos!

Un hotel de los lujosos en la ciudad.

Calles de Luang Prabang por la noche.

Comiendo al borde del majestuoso Mekong.

Por la mañana salimos a visitar templos. Hay muchos en la ciudad y son súper bonitos.

En bici por Luang Prabang.

Brinquitos y nagas (derecha).

Rezando!

El interior de uno de los templos.

Dorado y rojo, dorado y rojo.


Así nos vemos desde el piso, para los que no sabían.

Descansando.

Otro templo. 

No era la piedra del peñol, pero 190 escalas con ese calor y esa humedad son todo un reto, créannos.

Pero llegamos a la cima!

Y valió la pena!

Otra vez lo de los palitos!

No es que no me gustara, seguro es que estaba muy frío y me dolieron los dientes.

Unos jugos de unas frutas rarísimas. Los pitillos eran palitos de bambú.

Y cosas raras locales. Lo que ven en la parte de abajo eran algas del Mekong fritas, con ajo, tomates secos y ajonjolí.

En el mercado local.

Se enloquece uno!

La infame durian, prohibida en la mayoría de hoteles y vuelo por lo fuerte que huele. Pero no huele mal, sólo huele MUCHO. 

Marce probando sus habilidades ciclísto-cinematográficas y desafiando al pavimento.

Descansando un poco... no se imaginan la calor!

En el mercado nocturno y probando de todo.

Comidas varias.

Comimos en un bufé vegetariano como por 50 pesos... bueno tampoco pero muy barato de todas maneras.

Y conocimos dos manes belgas. Nos fuimos a tomar unas cervecitas y tuvimos una interesante discusión ideológica.

Comiendo rambután (y jugando con él también).

Después del medio día cogimos un bus hacia Vang Vieng, la siguiente parada. La carretera estaba en buenas condiciones, pero mucha curva y el conductor un poco imprudente, así que Marce no disfrutó mucho del viaje. En la mitad del camino paramos en un mirador en donde el baño tenía una ventana hacia el vacío, mejor dicho, la "cagada con vista". Desafortunadamente fue una de las fotos que se nos dañó. Pero aquí hay una para que se hagan una idea.

Vista desde el mirador.

Llegamos por la noche a Vang Vieng y estaba lloviendo mucho. Este pueblito es muy famoso por las fiestas, pero no fue lo que nos atrajo, sino la naturaleza alrededor y los ríos.

Nos dejaron en un hotel en la mitad del pubelo. Marce no quería caminar de noche y lloviendo pero yo la convencí, porque había leído maravillas de unos bungalows en las afueras. Caminamos y nos tocó cruzar un puente sobre un río más bien grandecito. Llegamos medio empapados y nos llevaron a la habitación, al lado de otro río más pequeño. Llovió como nunca, por lo que Marce no pasó la mejor noche del mundo creyendo que el río se iba a crecer y nos iba a llevar con él... pero sobrevivimos. Y miren con lo que nos encontramos cuando salió el sol:

Un paraíso rodeado de montañas como las de Avatar, hágase de cuenta. Un millón de mariposas por todos lados y el río resultó ser un arroyo pequeño, muy bonito. También había campos de arroz alrededor y el señor del hotel un bacánsote!

Puentecito al frente de nuestro bungalow. Alquilamos una moto y nos fuimos a dar vueltas por el campo... aquí unos paticos que nos encontramos en el camino.

En el camino.

Cultivos de arroz.

Fuimos a una cueva...

... en la que había un templo.

En la boca del lobo.

Y cerca había un río muy bonito.

De regreso al hotel nos cogió un aguacero que mejor dicho!

Paramos a comprarle unos trapos a una señora que resultó ser la más querida del mundo.

Aquí pueden ver cómo trabajaba la señora.

Había unos niñitos jugando y decidí comprarles mecato... craso error! Aquí me estaba escondiendo lo que le había dado para que le diera más (no es que le estuviera mirando la nalga, degenerados!).

De la nada (literalmente) empezaron a aparecer un mundo de niñitos (creció el número como en 200% en 30 segundos).

Aquí Marce con las niñitas.

Más del paisaje de Vang Vieng.

Y se acabó el tiempo. En verdad que nos gustó mucho el lugar, pero teníamos que seguir pa' poder hacer la vuelta que teníamos planeada.

Cruzando el puente a la ciudad para tomar el bus hacia Vientiane, la capital

El viaje a Vientiane no fue muy largo. Igual no pensábamos quedarnos mucho en la ciudad, ya que leímos que no era pues así como descrestante y preferimos seguir hacia el sur. Nos dejaron guardar las maletas en un hotel donde compramos los tiquetes de bus hacia el sur y nos fuimos a conocer la ciudad, ya que salíamos por la tarde. Antes del viaje hasta nos dejaron darnos una duchita. Unas foticos:

El palacio presidencial.

Uno de los templos más viejos de Vientiane, Wat Si Saket, con una colección de más 2000 imágenes de Buda.

Buditas...

... y más buditas...

... y más buditas.

De cerca y un templito.

Más templos en la ciudad.

Y más...

En la ciudad construyeron un paeo a lo largo del río, que por las noches se llena de toldos de comida, artesanía y ropa. A la derecha, el museo nacional.

Otro templo. A la derecha, el bus en el que viajamos. Era básicamente un hotel con llantas... y siquiera porque el viajecito era de algo así como 16 horas.

En el próximo boletín seguiremos con más historias en un pueblo llamado Si Phan Don (4000 islas). Manténganse sintonizados!

Un abrazo y saludos a todos. Los queremos y extrañamos! No sean amarrados con los comentarios al final del blog!!

Los Pulguitos.



domingo, 8 de septiembre de 2013

Boletín #73 - Los Pulgos en Asia

Y por ahora estamos cumpliendo! Aquí va el segundo boletín de nuestro viaje por el sureste asiático... Recuerden que las palabras que aparecen de un color diferente son vínculos a cosas que ilustran mejor el concepto. Recuerden también que si quieren ver las fotos más grandes, no es sino dar click en ellas.

Bueno, habíamos quedado en Chiang Mai. Salimos muy madrugados para Chiang Rai. Nos fuimos en bus y resulta que sobrepasó todas las expectativas: bus VIP, con agüita y chucherías, súper cómodo y la carretrera buenísima. Aproximadamente cuatro horas.

Chiang Rai es una ciudad pequeña y medio caótica. El hotel estuvo muy bueno, muy tranquilo y con piscina (aunque no nos metimos). Alquilamos una motico y con eso nos movimos por todos lados. El primer día fuimos por la tarde a un templo muy bonito que se llama Wat Rong Khun. Es un templo poco convencional, diseñado por un artista en 1997 y sigue en construcción, creo que varios años más. El calor... infernal! Pero valió la pena! Juzguen ustedes mismos:

La entrada al templo. Todo es blanco con espejitos. Bueno, algunas cosas son doradas...

El respectivo brinquito.

Más detalles.

Estas son unas esculturas a la entrada. Será como una representación del infierno? (No sabemos si los budistas tienen ese concepto).

Guerreros protectores (bueno, eso parecían).

Detalles.

Otra estatua.

Bad ass!

Otro edificio a un lado.

A la izquierda, era como un pozo lleno de monedas (que no falte).

He aquí las monedas (izq). A la derecha, un "árbol" hecho como de círculos de los que colgaban unas etiqueticas metálicas que uno podía comprar y firmar. Hay como un millón, no sólo en este árbol, pero en otras partes también. Buena forma de financiar la construcción del templo? (Porque no cobraban la entrada).

Yin Yang y... DEPREDADOR! La decoración era rarísima! En el interior del templo, donde no se podía tomar fotos, había un montón de dibujos del Hombre Araña, Elvis Presley, Michael Jackson, Terminator. Marce, en su profundidad espiritual interpretó los murales como señalando los ídolos de la cultura occidental y en la parte más alta del templo estaba Buddha, que todo lo cobija o algo así... Extraño, no creo haber visto a Madonna en una iglesia católica.

Hellraiser y Batman como materas.

Hellboy y La Nusa.

Ya después nos fuimos. Paramos en el camino en lo equivalente al paradero de las materas en la variante al aeropuerto de Rionegro, versión Tailandesa:


Seguimos de regreso a la ciudad y paramos en un monumento famoso que le hicieron a un rey antiguo y en un templo muy bonito (más templos!)

El monumento del rey. No se imaginan el calor!

En el interior de otro templo, con artista incluido.

Estatuas.

Marce "espiritualizando".

Y aquí socializando con los monjecitos.

Nagas y el respectivo brinquito.

Por supuesto nos metimos al mercado. Compramos más que todo frutas, pero a veces comprábamos lumpias de vegetales deliciosas!

El gordito!

Bueno, y decidimos salir por fuera de la ciudad y conocer un poco el campo e ir a montar en elefante. Casi no nos decidimos qué hacer por cuestionamientos morales. Resulta que una de las mayores atracciones en Chiang Rai son las "tribus de las montañas", diferentes grupos étnicos que conservan gran parte de su cultura intacta y viven en las zonas rurales. La más famosa es la de las "mujeres jirafa". En realidad, esta tribu viene de Myanmar (Burma), son desplazados que se ven obligados a buscar subsistencia en Tailandia por problemas de persecución y qué más. No quisimos ir porque nos pareció que era un zoológico humano. Ir, mirarlas, tomarse fotos con ellas y volver. Si uno quiere ayudarlas hay otras maneras de hacerlo y fotos se encuentran muchas en Google.
Los elefantes... hm! También fue difícil. Resulta que los elefantes era usados en el pasado por la gente que trabajaba en la industria maderera. Esa industria no sólo se mecanizó mucho, sino que se empezó a controlar. Esto quiere decir que los elefantes se quedaron sin trabajo y tenerlos es carísimo (ya se imaginarán cuánto comen). Su hábitat natural se está destruyendo por la tala y la agricultura. En fin, el maltrato a los que quedan es horrible, poca comida, mucho trabajo y abuso físico. Así que nos ilustramos y tratamos de ir al lugar más recomendado, en donde los trataran mejor según cuentos. Además aprendimos a buscar signos de abuso para saber si montarnos o no. Al final lo hicimos... aunque contratamos el paseo más corto (30 minutos)...

Campos de arroz. Muy bonitos, Marce soñó toda la vida con conocerlos (cómo serán los del Tolima?).

Una pitón en el camino, descansando en la sombra de un almacén.

Los paquidermos.

Plataforma de acceso al transporte paquidérmico.

Marce como una reina. En realidad íbamos juntos, pero para efectos de las fotos nos tocó separarnos.

Son unos animales hermosos! Y el movimiento es chistosísimo! No tan diferente del de los camellos (recuerdan en la India?)

Cruzamos un río!

Dándoles comida (bananos).

Marce también.

Comimos en un restaurante al lado del campo de los elefantes. No seguimos la regla de oro (i.e. no comer donde no haya gente)... pero tuvimos suerte, estaba delicioso y no nos enfermamos.

Más campos de arroz. La vuelta fue "super rural", íbamos por caminos destapados y por zonas muy solas. A la Pulguita casi le da un infarto con una nube negra que parecía nos iba a abordar... pero nos divertimos mucho en la motico.

Puente donado por el gobierno japonés. Decía algo así como "Precaución, el puente no está en buen estado, no abuse del peso". Esperamos a que pasara gente y nos decidimos; si no, hubiéramos tenido que dar una vuelta que mejor dicho!

Probablemente debería eliminar esta prueba del tiestazo que le metimos a la moto montándonos al puente!

Llegamos sanos y salvos y por la noche nos fuimos a caminar por el mercado nocturno. Larguísimo y una nota, con música, comida y mucha gente.

Unas piñitas pequeñitas. Si no me engañaron echándoles azúcar, las piñas más dulces que he probado en mi vida!

Y aquí se nos acabó la primera parte del viaje en Tailandia. Al día siguiente madrugamos a tomar un bus regional hacia la frontera, a un pueblito llamado Chiang Khong. Allí hicimos emigración, cruzamos en un el río en una canoa y entramos a Laos! El pueblo de Laos se llama Huay Xai. Contratamos un viaje en bote lento por el Mekong. Durante un largo rato sufrí porque creí que nos habían dado en la cabeza con el viaje, pero después me enteré de que no fue así, que otros pasajeros habían pagado más o menos lo mismo. En lo que sí nos dieron en la cabeza fue en la tasa de cambio de Bahts a Kips.

El viaje en el bote fue muy divertido. Estaba lleno de falang, que es como decir "gringos" o simplemente turistas blancos (eso nos incluye a nosotros), pero muy divertido. Conocimos gente de muchas partes, tomamos cervecita, cantamos con guitarra y hasta jugamos UNO. El viaje demoró en total dos días, aunque paramos a dormir en un pueblito en la mitad de la nada, Pak Beng.

Ya les contaremos las historias con las fotos:

Del lado tailandés.

En la canoa cruzando a Laos.

Lao-lao (Whisky de arroz). Lo venden con un montón de bichos sumergidos. A vender aguardiente con hormigas culonas o mojojoys pa' montarles competencia!

En el puerto. Conocimos a una gringa y su novio ruso (tomando la foto). El ruso resolvía problemas matemáticos para pasar el tiempo, mientras nosotros jugábamos UNO o bebíamos cerveza. Ya sabemos por qué la gente progresa y uno se queda estancado.

Al interior del bote. Puro falang!

Otro personaje del viaje. Se mantenía más volqueto que un berraco! Y no decía nada coherente. Pero tenía guitarrita, entonces se le perdona.

Vistas del Mekong. A la derecha, el puerto desde nuestra habitación.

A la izquierda, el hotel donde nos quedamos. La foto de la derecha merece un espacio pa' la historia.

Resulta que la habitación no tenía cama doble, sino dos camas sencillas con mosquitero. Así que cada quien se metió a su cama a leer y cuando terminamos, yo (Santi) me paré a apagar la luz. Cuando miré la cama de Marce vi esta arañota en la parte de afuera. Marce me vió la cara, que no era de pánico sino de "cómo le digo sin que le dé un infarto? Qué pasó? Por qué haces esa cara? Apenas la vió se deslizó con una prontitud digna de los atletas más agraciados de la gimnasia rítmica. Desafortunadamente nos tocó matarla, no me atreví a sacarla con un sombrero o algo ni a arriesgar amanecer con ella en la cara. Por supuesto Marce se embutió en mi camita de 90 cm de ancho y no dejó apagar la luz. Ya se imaginarán LA CALOR!


Vista en la mañana y amanecer antes de emprender el segundo tramo del viaje.


Vistas del Mekong. A la izquierda dos amigos británicos que hicimos.

Trampas de pesca y canoas en el Mekong.

Escenas mekongianas.

Una señora se montó en una de las paradas en la mitad de la nada con esta mascota. No me pregunten qué es porque no tengo ni idea.

Más foticos de paisajes.

Ufff! Se hizo larguito este y no vamos ni en la mitad. Pero no importa, esperamos que les haya gustado y ya en el próximo les contaremos de nuestra estadía en Luang Prabang, una ciudad hermosa que es Patrimonio de la UNESCO.

Como buena noticia: A Marce la aceptaron en un curso de arquitectura muy bacano en Estocolmo. Durante casi un año va a estudiar el proceso de transformación de Rio de Janeiro (aquí más info). Y pobrecita, en marzo del próximo año le toca entonces viajar a Brasil por una semana... cómo sufre! Esto es lo que le va a tocar: RIO.

Por ahora nos despedimos, pero espérennos pronto. No olviden dejarnos mensajitos al final!

Un abrazo, los queremos y extrañamos!

Los Pulguitos.