En el anterior boletín habíamos quedado en el viaje en bote lento hacia Luang Prabang. El bote nos dejó lejos de la ciudad... sorpresa! Justo en un acopio de taxis... hmmm yo creo que tienen algún trato o algo así con los taxistas, pero no estoy seguro!
Es una ciudad hermosa con mucho del legado colonial de los franceses, y declarada patrimonio de la UNESCO en 1995.
A ver qué opinan de las fotos!
Un hotel de los lujosos en la ciudad.
Calles de Luang Prabang por la noche.
Comiendo al borde del majestuoso Mekong.
Por la mañana salimos a visitar templos. Hay muchos en la ciudad y son súper bonitos.
En bici por Luang Prabang.
Brinquitos y nagas (derecha).
Rezando!
El interior de uno de los templos.
Dorado y rojo, dorado y rojo.
Así nos vemos desde el piso, para los que no sabían.
Descansando.
Otro templo.
No era la piedra del peñol, pero 190 escalas con ese calor y esa humedad son todo un reto, créannos.
Pero llegamos a la cima!
Y valió la pena!
Otra vez lo de los palitos!
No es que no me gustara, seguro es que estaba muy frío y me dolieron los dientes.
Unos jugos de unas frutas rarísimas. Los pitillos eran palitos de bambú.
Y cosas raras locales. Lo que ven en la parte de abajo eran algas del Mekong fritas, con ajo, tomates secos y ajonjolí.
En el mercado local.
Se enloquece uno!
La infame durian, prohibida en la mayoría de hoteles y vuelo por lo fuerte que huele. Pero no huele mal, sólo huele MUCHO.
Marce probando sus habilidades ciclísto-cinematográficas y desafiando al pavimento.
Descansando un poco... no se imaginan la calor!
En el mercado nocturno y probando de todo.
Comidas varias.
Comimos en un bufé vegetariano como por 50 pesos... bueno tampoco pero muy barato de todas maneras.
Y conocimos dos manes belgas. Nos fuimos a tomar unas cervecitas y tuvimos una interesante discusión ideológica.
Comiendo rambután (y jugando con él también).
Después del medio día cogimos un bus hacia Vang Vieng, la siguiente parada. La carretera estaba en buenas condiciones, pero mucha curva y el conductor un poco imprudente, así que Marce no disfrutó mucho del viaje. En la mitad del camino paramos en un mirador en donde el baño tenía una ventana hacia el vacío, mejor dicho, la "cagada con vista". Desafortunadamente fue una de las fotos que se nos dañó. Pero aquí hay una para que se hagan una idea.
Vista desde el mirador.
Llegamos por la noche a Vang Vieng y estaba lloviendo mucho. Este pueblito es muy famoso por las fiestas, pero no fue lo que nos atrajo, sino la naturaleza alrededor y los ríos.
Nos dejaron en un hotel en la mitad del pubelo. Marce no quería caminar de noche y lloviendo pero yo la convencí, porque había leído maravillas de unos bungalows en las afueras. Caminamos y nos tocó cruzar un puente sobre un río más bien grandecito. Llegamos medio empapados y nos llevaron a la habitación, al lado de otro río más pequeño. Llovió como nunca, por lo que Marce no pasó la mejor noche del mundo creyendo que el río se iba a crecer y nos iba a llevar con él... pero sobrevivimos. Y miren con lo que nos encontramos cuando salió el sol:
Un paraíso rodeado de montañas como las de Avatar, hágase de cuenta. Un millón de mariposas por todos lados y el río resultó ser un arroyo pequeño, muy bonito. También había campos de arroz alrededor y el señor del hotel un bacánsote!
Puentecito al frente de nuestro bungalow. Alquilamos una moto y nos fuimos a dar vueltas por el campo... aquí unos paticos que nos encontramos en el camino.
En el camino.
Cultivos de arroz.
Fuimos a una cueva...
... en la que había un templo.
En la boca del lobo.
Y cerca había un río muy bonito.
De regreso al hotel nos cogió un aguacero que mejor dicho!
Paramos a comprarle unos trapos a una señora que resultó ser la más querida del mundo.
Aquí pueden ver cómo trabajaba la señora.
Había unos niñitos jugando y decidí comprarles mecato... craso error! Aquí me estaba escondiendo lo que le había dado para que le diera más (no es que le estuviera mirando la nalga, degenerados!).
De la nada (literalmente) empezaron a aparecer un mundo de niñitos (creció el número como en 200% en 30 segundos).
Aquí Marce con las niñitas.
Más del paisaje de Vang Vieng.
Y se acabó el tiempo. En verdad que nos gustó mucho el lugar, pero teníamos que seguir pa' poder hacer la vuelta que teníamos planeada.
Cruzando el puente a la ciudad para tomar el bus hacia Vientiane, la capital
El viaje a Vientiane no fue muy largo. Igual no pensábamos quedarnos mucho en la ciudad, ya que leímos que no era pues así como descrestante y preferimos seguir hacia el sur. Nos dejaron guardar las maletas en un hotel donde compramos los tiquetes de bus hacia el sur y nos fuimos a conocer la ciudad, ya que salíamos por la tarde. Antes del viaje hasta nos dejaron darnos una duchita. Unas foticos:
El palacio presidencial.
Uno de los templos más viejos de Vientiane, Wat Si Saket, con una colección de más 2000 imágenes de Buda.
Buditas...
... y más buditas...
... y más buditas.
De cerca y un templito.
Más templos en la ciudad.
Y más...
En la ciudad construyeron un paeo a lo largo del río, que por las noches se llena de toldos de comida, artesanía y ropa. A la derecha, el museo nacional.
Otro templo. A la derecha, el bus en el que viajamos. Era básicamente un hotel con llantas... y siquiera porque el viajecito era de algo así como 16 horas.
En el próximo boletín seguiremos con más historias en un pueblo llamado Si Phan Don (4000 islas). Manténganse sintonizados!
Un abrazo y saludos a todos. Los queremos y extrañamos! No sean amarrados con los comentarios al final del blog!!
Los Pulguitos.
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