"El mundo es como un libro: Quien no viaja lee solo una página"

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domingo, 6 de octubre de 2013

Boletín #75 - Los Pulguitos en SEA

A últimas horas del domingo (en Suecia), pero aún no se ha acabado la semana, así que cumplimos!

En dónde habíamos quedado? Ah, sí! Camino a Si Phan Don. Bueno, después de un viaje de como 14 horas llegamos a un pueblito que se llama Pakse, en donde nos bajamos del bus y esperamos a que llegara una busetica por nosotros. Todo el mundo se bajó medio desconcertado y adormecido, incluyendo un personaje de lo más curioso. Primero, empezó a ofrecernos un baretico y después dijo: "seriamente, de uno a diez: cómo se ve mi pelo?" Este.... en fin, era un tipo originalmente de Egipto, pero vivía en Qatar, o algo así. Andaba con una maleta más grande y pesada que él.

En fin, al rato llegó la busetica y llegamos a una oficina en donde nos tocó esperar otro ratico hasta que ya salimos hacia Si Phan Don. Un grupo nos bajamos en un puerto y otra parte siguió por otro lado, porque seguían para Camboya. Al rato cruzamos en una canoa a Don Khon, una de las islas.

Si Phan Don (4000 islas) es, como lo dice el nombre, un área llena de islas en el río Mekong, en la frontera de Laos con Camboya. Es el paraíso de los mochileros, de los hippies y de los marihuaneros. Es una zona muy rural llena de bares y hoteles sencillos y caminitos que llevan a campos de arroz, a ríos pequeños, a parques y a unas cataratas muy bonitas. Nos quedamos en un hostal llamado "happy bar" (el bar feliz). Tenía un barcito, que como lo dice el nombre, era bastante feliz, en gran parte por el estado volqueto de la mayoría de sus visitantes, pero también por la atmósfera relajada (pues claro) y la vista espectacular sobre el río. De aquí sacamos la frase que pusimos en la cabecera del blog, estaba escrita en el techo. El que parecía ser el dueño, Manny, era un británico de descendencia india, muy relajado y amable (y MUY marihuanero). Bueno, las fotos!

Imágenes del Mekong.

En el bar... pasándose un baretico en el fondo.

De paseo hacia unas cataratas.

Búfalos refrescándose.


En esta playa se pueden ver los delfines Irrawaddy del Mekong (no los vimos). Hay que dejar de chicanear con que los únicos delfines de agua dulce son los del Amazonas (también hay en el Orinoco).

Cruzano puentes.

Atardecer en el Mekong con Reggae y olor a palosanto (hm!).

Fotos de las que le gustan a Cori.

Una flor muy bonita en la isla.

Izquiera, vendiendo patilla en el río. A la derecha, Manny organizó un paseo por el río en neumáticos.

Marce no quiso "montar", así que fue la fotógrafa del paseo. Paramos en una playa a hacer "dinámicas". La primera fue una carrera nadando hasta el otro lado. Adivinen quién ganó? La idea era que la chica de vestido café me relevaba... adivinen si llegó... la tuvieron que ir a sacar! Después de haber cogido una ventaja como de cinco minutos, perdimos! Pero no se perdió ninguna vida, que es lo importante.

El equipo!

Manny parece un gurú. Parece un paseo a Costa Rica (la finca), no?

Sufriendo.

Una vida muy dura.

Recibiendo indicaciones y tratando de coger colorcito!

Llegando al restaurante (mirar foto de abajo).

Fuimos a comer a un restaurante de un inglés una comida típica inglesa que no recordamos el nombre, pero muy buena. Las chicas que están con nosotros en la mesa eran británicas. El man y la que está al frente, finlandeses. Como siempre, terminé entreteniendo a la audiencia con mi talento guitarrístico.

Salimos temprano para la frontera. Es un viaje como de una hora y media. En la foto de la izquierda estamos llenando los papeles de salida de Laos.

Cogimos un bus que nos llevó hasta la frontera. Nos tuvimos que bajar y cruzar caminando. Era una sensación extraña porque como que era una franja abandonada, como si no fuera de nadie. Un policía con un aparatico nos medía la temperatura y ya. Esperamos un rato en unos tolditos ahí donde algunos comieron y cambiamos un poco de plata. Tomamos el bus y seguimos hacia Phnom Penh, la capital de Camboya, como diez horas de camino en total.

Paramos a almorzar en camino a la capital.

Como casi en todos los lugares, seguimos recomendaciones de Lonely Planet. Llegamos a un hotel donde una viejita china. Un desorden la entrada pero pues nada raro. La habitación se veía como decente, pero luego nos dimos cuenta de que tenía unas cucarachitas, aunque nada que nos quitara el sueño. Dormimos en Phnom Penh y al otro día salimos a conocer por ahí cerquita del hotel porque el plan era seguir hacia Siem Reap, donde están los templos de Angkor Wat. No quisimos ir a los "campos de la muerte" ni al museo del genocidio Tuol Sleng, atracciones turísticas aparentemente muy populares. Por un lado, estos "museos" son una manera de recordar las atrocidades y no permitir que se olvide la infamia de los extremistas. Les recomendamos una película que se llama "The Killing Fields" a los que quieran saber algo de esta triste historia del pueblo camboyano. Por otro lado, estos museos son lugares con una energía muy negativa y ya son más imanes de dinero y trampas de turistas... Ya había sentido yo algo muy negativo en Auschwitz hace algunos años y no quería repetirlo.

Bueno, fotos y videos de Phnom Penh!

A la izquierda, la oficina de inmigración en la frontera entre Laos y Camboya.

Un restaurante caro, pero bueno. El plan era comer en otro en donde empleaban jóvenes de las calles como meseros, pero ese día los estaban entrenando y no tenían servicio.

Esta es una pagoda famosa en Phnom Penh. Pero más que eso, nos ocurrió una historia lo más de "divertida". Resulta que nos paramos a tomar la foto de la izquierda y de repente, del cielo cayó un bombillo mi hermanita lo cogío... una culebra!!! No sabemos si de un árbol o de los cables de la electricidad, pero cayó justo al frente de donde estábamos parados y salió volada hacia unos matorrales. Le dijimos a unos personajes que estaban ahí y ellos no la vieron. Uno dijo "una bendición de los cielos, buena suerte"... sí claro, siquiera no tuvimos más suerte y no nos cayó en la yugular. No pudimos grabar el suceso, pero fue algo como esto: flying snake. Felices de haber sobrevivido a una araña y a una culebra.

El jardín estaba lleno de mariposas.

De todos los tipos y colores.

En estos paises hay mucha población china. Las religiones son mezclas de budismo, hinduísmo y tradiciones chinas. El señor de la izquierda debía sacar un papelito y quién sabe qué le deparaba. Algo así como lo de los palillitos que Marce hizo, creemos.

Musiquita y ritual en el templo.

Al interior del templo.

Más ofrendas. Como todas las religiones organizadas del mundo, sacándole platica a los fieles. La gente dejaba plata por todos lados.

Unos cirios gigantes, unos bonitos, otros muy mañés.

Fuimos, que no falte, al mercado central. Qué tal el relajo de la señora?

Tuk-tuk en Phnom Penh.

Respetando las normas de tránsito, eso sí!

Este es el palacio real. La reina estaba de visita por esos días y tenían unos arreglos muy bonitos. Desafortunadamente el palacio estaba cerrado y no pudimos entrar.

Foto suelta en el tuk-tuk.

Bueno, y dejamos Phnom Penh en dirección hacia Siem Reap, para visitar los templos de Angkor Wat, que se merecen todo un boletín enterito. Paciencia, trataremos de enviarlo la semana entrante. Por ahora los dejamos con un videito de Santi, como siempre abriendo la jeta dormido. Recuerdo al cabezón aprovechando para echarme un pedazo de sánduche de atún grasiento en un viaje de natación. No lo he olvidado cabezón, ojo se queda dormido en mis inmediaciones!


Un abrazo a todos y todas, millones y millonas de suscriptores. Esperamos que les haya gustado este boletín y no olviden dejarnos comentarios.

Se les quiere y se les extraña!

Los Pulgos!







sábado, 28 de septiembre de 2013

Boletín #74 - Los Pulgos en SEA

Y no pudimos mantener la promesa... pero no importa, aquí estamos.

En el anterior boletín habíamos quedado en el viaje en bote lento hacia Luang Prabang. El bote nos dejó lejos de la ciudad... sorpresa! Justo en un acopio de taxis... hmmm yo creo que tienen algún trato o algo así con los taxistas, pero no estoy seguro!

Es una ciudad hermosa con mucho del legado colonial de los franceses, y declarada patrimonio de la UNESCO en 1995.
A ver qué opinan de las fotos!

Un hotel de los lujosos en la ciudad.

Calles de Luang Prabang por la noche.

Comiendo al borde del majestuoso Mekong.

Por la mañana salimos a visitar templos. Hay muchos en la ciudad y son súper bonitos.

En bici por Luang Prabang.

Brinquitos y nagas (derecha).

Rezando!

El interior de uno de los templos.

Dorado y rojo, dorado y rojo.


Así nos vemos desde el piso, para los que no sabían.

Descansando.

Otro templo. 

No era la piedra del peñol, pero 190 escalas con ese calor y esa humedad son todo un reto, créannos.

Pero llegamos a la cima!

Y valió la pena!

Otra vez lo de los palitos!

No es que no me gustara, seguro es que estaba muy frío y me dolieron los dientes.

Unos jugos de unas frutas rarísimas. Los pitillos eran palitos de bambú.

Y cosas raras locales. Lo que ven en la parte de abajo eran algas del Mekong fritas, con ajo, tomates secos y ajonjolí.

En el mercado local.

Se enloquece uno!

La infame durian, prohibida en la mayoría de hoteles y vuelo por lo fuerte que huele. Pero no huele mal, sólo huele MUCHO. 

Marce probando sus habilidades ciclísto-cinematográficas y desafiando al pavimento.

Descansando un poco... no se imaginan la calor!

En el mercado nocturno y probando de todo.

Comidas varias.

Comimos en un bufé vegetariano como por 50 pesos... bueno tampoco pero muy barato de todas maneras.

Y conocimos dos manes belgas. Nos fuimos a tomar unas cervecitas y tuvimos una interesante discusión ideológica.

Comiendo rambután (y jugando con él también).

Después del medio día cogimos un bus hacia Vang Vieng, la siguiente parada. La carretera estaba en buenas condiciones, pero mucha curva y el conductor un poco imprudente, así que Marce no disfrutó mucho del viaje. En la mitad del camino paramos en un mirador en donde el baño tenía una ventana hacia el vacío, mejor dicho, la "cagada con vista". Desafortunadamente fue una de las fotos que se nos dañó. Pero aquí hay una para que se hagan una idea.

Vista desde el mirador.

Llegamos por la noche a Vang Vieng y estaba lloviendo mucho. Este pueblito es muy famoso por las fiestas, pero no fue lo que nos atrajo, sino la naturaleza alrededor y los ríos.

Nos dejaron en un hotel en la mitad del pubelo. Marce no quería caminar de noche y lloviendo pero yo la convencí, porque había leído maravillas de unos bungalows en las afueras. Caminamos y nos tocó cruzar un puente sobre un río más bien grandecito. Llegamos medio empapados y nos llevaron a la habitación, al lado de otro río más pequeño. Llovió como nunca, por lo que Marce no pasó la mejor noche del mundo creyendo que el río se iba a crecer y nos iba a llevar con él... pero sobrevivimos. Y miren con lo que nos encontramos cuando salió el sol:

Un paraíso rodeado de montañas como las de Avatar, hágase de cuenta. Un millón de mariposas por todos lados y el río resultó ser un arroyo pequeño, muy bonito. También había campos de arroz alrededor y el señor del hotel un bacánsote!

Puentecito al frente de nuestro bungalow. Alquilamos una moto y nos fuimos a dar vueltas por el campo... aquí unos paticos que nos encontramos en el camino.

En el camino.

Cultivos de arroz.

Fuimos a una cueva...

... en la que había un templo.

En la boca del lobo.

Y cerca había un río muy bonito.

De regreso al hotel nos cogió un aguacero que mejor dicho!

Paramos a comprarle unos trapos a una señora que resultó ser la más querida del mundo.

Aquí pueden ver cómo trabajaba la señora.

Había unos niñitos jugando y decidí comprarles mecato... craso error! Aquí me estaba escondiendo lo que le había dado para que le diera más (no es que le estuviera mirando la nalga, degenerados!).

De la nada (literalmente) empezaron a aparecer un mundo de niñitos (creció el número como en 200% en 30 segundos).

Aquí Marce con las niñitas.

Más del paisaje de Vang Vieng.

Y se acabó el tiempo. En verdad que nos gustó mucho el lugar, pero teníamos que seguir pa' poder hacer la vuelta que teníamos planeada.

Cruzando el puente a la ciudad para tomar el bus hacia Vientiane, la capital

El viaje a Vientiane no fue muy largo. Igual no pensábamos quedarnos mucho en la ciudad, ya que leímos que no era pues así como descrestante y preferimos seguir hacia el sur. Nos dejaron guardar las maletas en un hotel donde compramos los tiquetes de bus hacia el sur y nos fuimos a conocer la ciudad, ya que salíamos por la tarde. Antes del viaje hasta nos dejaron darnos una duchita. Unas foticos:

El palacio presidencial.

Uno de los templos más viejos de Vientiane, Wat Si Saket, con una colección de más 2000 imágenes de Buda.

Buditas...

... y más buditas...

... y más buditas.

De cerca y un templito.

Más templos en la ciudad.

Y más...

En la ciudad construyeron un paeo a lo largo del río, que por las noches se llena de toldos de comida, artesanía y ropa. A la derecha, el museo nacional.

Otro templo. A la derecha, el bus en el que viajamos. Era básicamente un hotel con llantas... y siquiera porque el viajecito era de algo así como 16 horas.

En el próximo boletín seguiremos con más historias en un pueblo llamado Si Phan Don (4000 islas). Manténganse sintonizados!

Un abrazo y saludos a todos. Los queremos y extrañamos! No sean amarrados con los comentarios al final del blog!!

Los Pulguitos.