Y seguimos con las historias... en dónde íbamos? Ah sí, en Bergen.
Bueno, alquilamos un carro por cuatro días para ir a dar vueltas por la zona suroccidental de Noruega, en la cual hay bastantes fiordos famosos. Empezamos yendo a Tyssedal, un pueblito en toda la punta de un lago... pero paramos en muchos otros lugares en el camino (fueron en total 186 km).
Están renovando el aeropuerto de Bergen. En medio de las excavaciones, encontraron un fósil rarísimo entre esa roca rectangular (click en la foto para agrandarla).
Para que se ubiquen. En el camino nos pasó la primera "bisoñada": llevábamos un mapa y el GPS pero nos enchonchamos y cogimos una salida que nos llevó a cruzar un puente. Pues cruzar el puente valía 60 coronas noruegas (algo así como 18,000 pesos colombianos). Pues por supuesto nos embutieron doble peaje (había que devolverse).
Paisajes en el camino (van a ver un montón de estas fotos).
Quebrada de montaña.
Paramos a comer en medio del camino.
Hm! Deliciosa la comida (apenas empezábamos).
Paisajes.
No fuimos a la quebrada. Si ven el mapa, dice "Fusa", pero no es Fusagasugá, sino otra cosa (
en serio?).
Montañitas.
Hay muchos valles angostos, en donde hay fincas, ganadería y agricultura.
Esto era un centro de atención al turista o algo así.
Montañas.
El área está llena de paisajes como este.
Cultivos de algun pez, probablemente salmón.
Salida de un túnel, entrada a un puente.
Ya sabrán que los noruegos son como los saudís de Europa. Tienen mucho dinero de cuenta del petróleo, así que se dan el gusto de perforar todas las montañas a su antojo, en vez de treparlas en tirabuzón como nos toca a los pobres colombianos.
Este es un "rompoin" dentro del túnel.
Y en video! (Con banda sonora colombiana).
Paramos en un lugar muy bonito a estirar las piernas. El agua!! Clarita como la del río Medellín!
Pero helada, por supuesto!
Brinquito!
Había unos niñitos felices bañándose como en una piscinita... me dije a mí mismo que entonces estaba caliente... pues no lo estaba!
Paisaje...
Por todos lados hay caídas de agua.
Todos estos cañones (o fiordos) fueron labrados durante la retirada de los glaciares al final de la última era glacial.
Una empresa en Tyssedal, no nos pregunten de qué.
Resulta que el camping no quedaba en Tyssedal, sino en un pueblo cercano llamado Odda. Resultó ser espectacular, a todo el lado de un lago.
Más o menos esta era la vista desde donde armamos la carpa.
Marce se envolvía como una oruga en la bolsa de dormir.
Cocinando con semejante vista!
Resulta que había una piedra alta, dejada por uno de los glaciares en su retirada. Se podía subir sin necesidad de escalar.
Brinquito en la piedra.
Ese puntico negrito es Marce, sobre la piedra.
Qué tal el fondo?
El agua como azul aguamarina.
Tuvimos suerte con el punto de la carpa!
Este es Tyssedal (volvimos a pasar).
Fiordos!
Y de Tyssedal/Odda salimos hacia Eidfjord, un pueblito muy coqueto, a donde llegan los cruceros que van por los fiordos (lo cual significa un montón de turistas, especialmente chinos).
Pa' que se ubiquen!
Hicimos un delicioso almuerzo (pastas con tomate y champiñones de lata).
Los árboles tienen su propio buzo tejido.
Para terminar el día, partimos hacia Nærøyfjord, una zona que fue declarada patrimonio natural de la humanidad por la UNESCO. Simplemente espectacular! La carretera se acaba en un punto en donde se puede coger un ferry, pero nos dio risa (léase, era muy caro).
Las carreteras en esta zona son todas muy parecidas. Se ponen muy angostas en algunos tramos!
Paramos en el camino a tomarnos un café.
Casas y granjas en el camino.
Habitantes locales.
La ovejita del comercial de papel higiénico con su mamá... ah no, en Colombia es un cachorrito o unos osos.
Paisajes...
Brinquito. Este valle era espectacular, cerca del final de la carretera.
Escarpadas las montañitas, ah?
Qué dicen del color del río? Aquí nos pasó algo gracioso. Resulta que en Escandinavia hay algo que se llama "allemansrätt" (lit. el derecho de todos), que dice que uno puede dormir donde quiera, siempre que no esté cerca de una propiedad. Pues nos metimos por una carretera destapada y armamos la carpa al lado de un río. Al rato pasó un loco en una bicicleta y nos preguntó si teníamos licencia de pesca... ehmm no! Entonces no pueden estar aquí.
Por supuesto, es temporada de pesca y la gente cobra por dejar acampar... me imagino que hubiéramos podido acudir a algún decreto o artículo de la ley noruega, pero preferimos desarmar y buscar un camping normal.
Más montañas.
Este era el filo de la montaña que estaba justo al lado de donde armamos la carpa. El dueño nos dijo que "eso no se había movido ni un centímetro en años", pero que de todas maneras, si se movía, pues ni lo íbamos a sentir. Plop!
Llovío toda la noche. Dormimos bien. Pero a eso de las 5 am empecé a sentir los pies mojados! Por alguna razón se nos mojó el piso de la carpa! Entonces decidimos levantarnos y meternos a la casetica del camping para secarla.
Bueno, lo dejamos ahí por ahora. La próxima semana seguiremos con tantas fotos y algunas historias de nuestras aventuras por los fiordos del sur de Noruega.
Un abrazo! Los queremos y extrañamos!
Los Pulguitos.